martes 13 de octubre de 2009
Corazonada
Si no logro parar
de darte vueltas en mi mente
y no alcanzo a expresar
lo esplendido de esta suerte …
es que quiero estar con vos.
Ahí, donde no existen las palabras,
ni existe el silencio.
Ahí donde solo existen vos
y mis ganas de tomarte,
de existir a tu lado,
de entregarme completa,
en ese lugar escondido y nuestro
donde aprendí por un vez
a abrir los ojos por las mañanas
nuevas, todas, nuestras
y encontrar que la vida
es más hermosa de la cuenta
que es maravillosa, nuestra
algo así como estar con vos
perdida en tu respiración,
en los latidos de tu corazón,
cerca de tu pecho, emocionada.
Permanecen en mi memoria táctil
las caricias de este momento
-lunes, lo recuerdo-
que pasó por nosotros
–también nuestro –
aunque nos huyera el tiempo
y censurara esta pasión
absurdamente intensa.
Estos momentos hermosos
que han pasado a formar parte
del tapiz de mi piel –el tiempo-
esta piel que ahora te pertenece.
Amor, si te deseo así,
es porque me he encontrado en ti primero,
por la convicción de que te puedo dar mi miedo,
en forma de piedra
o cristal
o este material manchado
y herido
que se moldea
y se adapta a vos,
este que viene a ser mi carne…
El mudo testigo de mi fragilidad inmensa,
desnudo ante ti, sin razón,
sin garantías de nada,
más que esta extraña
y casi imposible
corazonada.
Si te miro así, amor,
alucinada,
con los ojos extraviados
como sorprendidos,
es porque aun me cuesta creer
que no me estoy equivocando,
que te encontré sin andarte buscando,
sin el angustioso dolor de la espera…
Que me abofeteara así el destino,
con la verdad negada,
que siempre queda algo hermoso
por lo que luchar,
como esos besos,
que esperan en cada recoveco.
Que están latentes la química y los cuerpos.
Que la brisa que un día nos cegó
hoy nos alegra
y por dentro nos devora algo que repta
y cubre nuestro interior
y no es precisamente frío
sino mas bien febril.
Algo que es intenso
y me acelera
y me hace buscarte
y sonreir
y mirarte…
Y querer desaparecer
en esta gloria de aromas y luces
y ganas de quererte
y estar con vos
que es
como lo que se ha vuelto majestuoso
de la escena cotidiana
que antes me oprimía el pecho
y me obligaba a andar
descalza y agachada
tratando de mirar al suelo
con la vista nublada
y con ganas de llorar.
La mujer que soy
Soy la mujer que anhela estar sobre tu cama,
cobijada únicamente
por el amor que compartimos
y tu respiración agitada.
Soy la mujer que deshaces en caricias,
esa que se abstrae en tus manos lindas,
esas manos que le hablan de vos.
Soy la mujer que muere por hacerte el amor,
la que se quema en ti con sus delirios
y ha perdido el temor a ser golpeada.
Soy la mujer , Imperfecta,
que se sienta al borde de tu cama
y se pone los zapatos sin ganas
con la cabeza llena de imágenes
frescas y vividas de la batalla
imágenes que son testigos mudos de el desenfreno
con el que desvestimos nuestras almas.
Soy la mujer cuya fuerza logras reducir
a ese murmullo interior
que sale violenta y tiernamente
por los caminos que abren
tus dedos y tu falo hacia el exterior .
Soy esa mujer,
la que desea perder la consciencia
bajo tu cuerpo
para recordarle al mundo
que es débil
pero también firme
y tiene un lugar a donde puede volver
feliz de estar expuesta
sin escudos ni apariencias que la protejan
y salir victoriosa.
Soy esa mujer
que pierde el habla
al ver tu rostro complacido,
la que muere
y empieza a ser una contigo,
la que te piensa
y quiere ser parte de tu vida.
La mujer que nunca ha tenido casa
pero se encuentra a gusto tu pecho desnudo
y quiere descansar sobre él como si fuera su cama,
soy la que fantasea con la alegría de volverte a ver
y trata de hacer poesía con las memorias
que comparte contigo
las memorias de esos gestos
que la hacen sentir cada vez mas cerca
de ser hermosa, de ser verdad.
Soy esa mujer que te quiere
y que poco a poco
intenta explicarte
hacerte sentir
hacer que veas
que te ama.
lunes 2 de marzo de 2009
Desnudándome
Cuando me atropellan las ideas lo hacen así: a borbotones. Podría decirse que usualmente mis pensamientos fluyen de manera regular, mas o menos como un rio. Hay factores que influyen en la corriente, obviamente, pero solo en momentos como este puedo asegurar que “sobrevienen cabezas de agua”. Entonces me siento indefensa ante la vaguedad del todos, la vaguedad de mi “entendimiento” bruto (si así se le puede llamar a este tumulto de ideas y sentimientos).
Naturalmente no puedo huir de esto. Este rio me pertenece solo a mi. Entonces me siento a tratar de escribir, solo porque es la única manera en la que puedo ordenar y rescatar algunos matices de lo que podría evolucionar en una idea concreta. No estoy segura aun si eso es posible.
Cuando lo intento me dan ganas de llorar. No siempre fui tan insegura como ahora. Alguna vez pensé que el mundo me pertenecía, y que yo ostentaba gran belleza e intelecto. Pero debo admitirlo: soy un ser frágil y si esa esperanza vio la luz, fue de lejos. Se extinguió rápido.
Donde antes caminaba con la cabeza en alto, orgullosa de lo que era, ahora me arrastro. Cuando antes hablaba con convicción ahora –en el mejor de los casos- se me enredan las palabras y no distingo entre el deseo o la razón. Mejor no hablo.
Por fin me permito llorar (no hay nadie aquí). Contemplo el cielo, y pensando en las palabras de un amigo me doy cuenta que el cachito de luna se ríe de mi, y de mi ansiedad, de mi confusión, de mi soledad… Ahora no me regañen. Yo se que esta soledad me la impuse sola, pero no puedo simplemente salir de esta prisión de carne y hueso.
No se si pensar que soy tonta o ignorarlo o terminar de convencerme que no lo soy. Me asusta. Me atormenta como me persigue esa duda, a pesar de que siempre tuve la intención de trascender. No se a que darle importancia. Nada me importa. Todo parece ruido, sin embargo el silencio me agobia. Creo que me estoy volviendo loca. Ya estoy loca.
Ya no me puedo acercar a nadie sin esta convencida de que voy a ser rechazada – o peor aún – que simplemente voy a pasar desapercibida. Nadie incluyendo la gente que ya a estado cerca antes, la gente en que confió. Ya no creo en mi y todo intento de aparentar lo contrario es una causa perdida. Dejo de ser yo. Me vuelvo un ente patético.
El hielo me cala los huesos. Me estoy muriendo de frio.
Me siento mas sola que nunca. Tomo mi cara entre mis manos tratando de frenar el grito, la desesperación. Veo hacia el frente. La dulce llama de una vela ilumina el cuaderno en el que garabateo sentimientos. Se mueve de un lado a otro, se alarga y se acorta. Al igual que la luna, esta se burla de mi. Hace meses que todas las luces se burlan de mi.
Me corroen las ganas de pararme a la orilla del lago y gritar. Gritar de aquí al pasado. Advertirme. Cambiarme. Destruirme. Quiero gritar todas las preguntas que deseo hacer y nunca puedo. Es demasiado vergonzoso todo esto.
Quiero sentirme mujer por una vez. Quiero sentirme bella. Quiero sentirme cálida, feliz. Envidio las risas de los de abajo, las risas que se introducen en mi mente como intrusos y me llevan a niveles insospechables de estrés. Quiero reírme también. Quiero sentirme bien. Saborear la consciencia, conocer el balance, tener una personalidad, recuperar el carisma que el miedo a la humanidad me ha quebrantado.
Nunca he hecho nada bien. No tengo talento para nada. No me siento mujer, ni bella, ni feliz. No se quien soy, no encuentro paz. Cada día mas sola, mas aplastada por el peso de este “pensar demasiado” (o haber pensado demasiado poco antes), el peso de las cabezas de agua que revuelcan las rocas del fondo.
Y yo solo quería sentirme amada.
martes 24 de febrero de 2009
No sé.
El si corre, si corre. Es como si pudiera ver mas allá de la luz.
Entonces se esconde, porque yo no tengo ojos para el, no.
Que ironía. Todo una desdicha. Pero aun así es exquisito observar.
Observar y no tocar. Pero si me abalanzo, si me tiro, si me dejo ir,
¿Que podría pasar? ... Y se trata de vivir. Vivir un día mas, respirar una
vez mas... pero de veras. Porque sino, ¿para que vivir?
Entre tanto nudo se esconde la combinación que descorre cerrojos y me abre las puertas...
que entrega la billies como una sustancia sagrada para quien prefiere
simplemente contemplar el resplandor de lo nauseabundo.
Te amo, te amo. ¿ Que es amor ? me preguntaste una vez y yo puse cara de
pescado, porque no sabia tampoco. Yo solo se que te amo, y que fumo para
que pase el tiempo de aquí a mañana, cuando vos me veas y sepas que me
amas (decilo enserio), porque eso es lo que sabe todo mundo menos vos. Lo que solo vos
sabes, y no sabe nadie, ni yo.
Lluvia de Palabras.
viernes 30 de enero de 2009
Flashback
El vacio se expande lenta y dolorosamente
de mi tripa descompuesta a la muerte de un recuerdo
La espuma gris y tu pus se acumulan en mi boca
El cuerpo se muestra puesto rígido y azul de frio
Me quema el aire cuando atormentada
intento inhalar el gas pútrido
que se desprende de mi piel quemada
Vencida
Ya no aguanto el pecho,
así, tan pesado.
Ya no soporto el corazón,
tan asquerosamente hinchado.
Absorta en una visión
de sangre, de pus, de la nada,
de lo que queda de esos sueños
… todo perfectamente inútil
Ya no quedan palabras
para arrastrar a tu oído
Ya no me quedan fuerzas
para tratar de hablar
Es la estúpida ilusión,
el esperar contra toda esperanza,
mi niñez a flor de piel,
Y un enorme vacío que no se va.
domingo 25 de enero de 2009
Ese lento y palpitante morir…
Voy a estallar. ¿Donde esta la paz de la que hablabas? Estoy tan lista para morir que duele el suspenso. Un día mas se cierne sobre mi cuerpo, que de por si ya me pesa demasiado. Quiero volar. Quiero huir. Pero me asquea la cobardía y los gritos que se agolpan en mi cráneo podrido retumban pidiendo piedad. Dudar, dudar. Rezar, rezar. Y perder una vez mas toda la fe y la esperanza. Y perder una vez mas el delirio de amar. Ah! Tan sublime y efímera es la mirada de los cuerpos celestes, que quiero explotar. Es demasiado ya, es demasiado insoportable. Siento como todo adentro mío se retuerce y se pudre, y desearía removerlo con mis propias manos, dejando un charco de sangre para que limpies el cuerpo que tanto amo de mis caricias y las devuelvas a su origen. A la deriva. Todo esta a la deriva. Justo cuando creía que recuperaría la calma, note que tu no. Y me duele mas saber que nadie puede escarbar tu cuerpo inerte que el no poder tocarte. Planetas que giran y omiten mi miseria. Cuanto egoísmo. Odio a la humanidad, me da asco lo que veo, vomito lo que hago, le temo a lo que siento. Me harte de morir.
